¿Cuántos tipos de cerveza existen?

cervezas en lineal de supermercado

¿Qué sabes de la cerveza?

La historia de la cerveza data del siglo III, cuando los egipcios dejaban fermentar en agua el pan realizado a base de cebada, aunque la cerveza como tal no aparece en Europa hasta el s. XIII, que ya es considerada cerveza por el amargor que caracteriza al lúpulo. Los celtas hicieron que el consumo de la cerveza avanzara en la Península Ibérica, pero fue la romanización lo que realmente la popularizó, haciéndose frecuente el uso de la malta y el lúpulo como aromatizante e ingrediente fundamental para la conservación de dicha bebida.

En 1516, el duque Guillermo IV de Baviera, redactó la “Ley de pureza” por la que se establecía como únicos ingredientes de la cerveza el agua, malta de cebada y lúpulo. Posteriormente en Inglaterra, Enrique VIII prohibió el uso del lúpulo. Y ya fue su hijo, Eduardo VI, quien retiró la prohibición permitiendo así dos tipos de cerveza, una sin lúpulo llamada ale y la que contenía lúpulo la denominaban beer.

En España, fue el emperador Carlos I quien trajo a maestros cerveceros de Alemania. Aunque para entonces la cerveza era un producto de temporada, ya que el calor del verano hacía que perdiera todas sus características, por lo que a comienzos de otoño se empezaban a elaborar para que pudiera ser consumida al llegar la primavera. La cerveza seguía un proceso de fermentado lento, realizado a baja temperatura y fue conocida como lager.

No es hasta 1864 cuando aparece la primera fábrica cervecera en España situada en Barcelona y posteriormente nacieron otras marcas como “La Salve Bilbao”, “Mahou”, “Cruzcampo” o “Estrella Galicia”. El método de conservación evolucionó dejando de ser imprescindible el lúpulo como conservante gracias a sustitutivos y a dos novedades importantes: la posibilidad de usar envases herméticamente cerrados y la comercialización de las primeras neveras. Lo que hizo que cada vez fuera menos extendido el uso de barriles para el proceso de elaboración. Ya en 1933, tras la abolición de la ley seca aparecieron en EE.UU las primeras cervezas envasadas en lata.

Si nos detenemos en la composición vemos que los ingredientes de la cerveza le confieren unas determinadas características organolépticas, que son:

  • Malta ,es el grano de la cebada, también pueden usarse otros tipos de cereales como el trigo, maíz, espelta, mijo,…aunque más común es la cebada. Según el tipo de grano y malteado o tostado pueden diferenciarse entre malta básica (maltas claras), maltas especiales (color oscuro), maltas mixtas (color caramelo) y cereales crudos; esto le proporcionará el color característico de la cerveza.
  • Lúpulo, entre los que se diferencian lúpulos amargos, aromáticos y mixtos (aportan amargor y aroma). Es el encargado de la estimulación del apetito cuando te tomas una cerveza.
  • Agua, es el mayor componente de la cerveza (aproximadamente el 90%), y según el tipo de cerveza que se quiere conseguir puede ir variando desde las de baja mineralización hasta con gran cantidad de cal, pudiéndose ser suministrada por manantiales o incluso agua municipal. Los principales minerales a tener en cuenta son el Calcio, los sulfatos, cloruros, cobre, magnesio y Zinc, cuyas propiedades dan las características típicas de cada cerveza.
  • Otros ingredientes como frutas (cereza, frambuesa, kiwi, albaricoque o plátano) ayudan a la fermentación gracias a su contenido en azúcares; además del lúpulo, el uso de otras plantas como cáñamo, romero, castaña, cilantro, etc.; especias como anís, jengibre, naranja, pimienta, nuez moscada, etc.; incluso la miel o el vino se puede utilizar para aromatizar otros tipos de cerveza; por último la levadura es otro ingrediente fundamental para la fabricación de cerveza ya que es la responsable de la fermentación por microorganismos (Saccharomyces cerevisiae y Saccharomyces uvarum), obteniéndose así dos clases, la de alta fermentación (cervezas “ale”) y baja fermentación(cervezas “lager”) , dando lugar a diferentes estilos de cervezas según la graduación de alcohol.

Los tipos de cerveza fundamentalmente son diferenciados según su fermentación y estilo del lugar de fabricación dando lugar a las de fermentación baja (por ejemplo Pilsener, Lager o Vienna entre otras), fermentación alta (estilo alemán, argentino, belga, italiano, británico, Irlandés y peruano) y fermentación espontánea (por ejemplo Lambic, Geuze o tradicionales de África y América Latina, entre muchas más) cuya fermentación es provocada por levaduras propias del aire. Igualmente podemos encontrar en el mercado cervezas sin gluten elaboradas a base de trigo sarraceno o alforfón que pueden ser consumidas por los celiacos. La elaboración de la cerveza se divide en varias etapas como son macerado, cocción, enfriado, fermentación y envasado.

Un estudio médico reciente apoya el consumo moderado de la cerveza en la comida principal, como protector del sistema cardiovascular debido a su contenido en polifenoles, cuyas propiedades antioxidantes hacen reducir el riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y la diabetes, protegiendo las células del daño oxidativo. Este estudio revela el aumento de las HDL así como la concentración sanguínea de células progenitoras endoteliales, aumentándose la regeneración del endotelio vascular que forman los vasos sanguíneos. Además, también se destacó la reducción de la presión sanguínea dentro de los resultados del estudio, sobre todo en el consumo de cerveza sin alcohol, gracias a su elevado contenido en agua. También es rica en minerales como fósforo y potasio y vitaminas del complejo B, sobre todo de ácido fólico que ayuda al crecimiento celular de los tejidos y a prevenir la anemia. Frente a todos los aspectos positivos de la cerveza, cabe destacar la presencia de alcohol por lo que es imprescindible que su consumo siempre sea de forma moderada.

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