Intolerancia y sensibilización al gluten

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En el origen del conocimiento de esta enfermedad, se pensaba que los pacientes sufrían indigestiones crónicas, hasta que la medicina comprobó que una atrofia en las vellosidades intestinales impedía la absorción del gluten que contiene el trigo, cebada, centeno, avena y derivados como el triticale. Se había diagnosticado la intolerancia al gluten y relacionado con un cuadro clínico característico manifestado con náuseas, dolor y distensión abdominal, incluso inapetencia o irritabilidad. Destaca una enfermedad asociada con la sensibilidad al gluten llamada dermatitis herpertiforme, descrita ya en 1884 por Louis Dühring, es una enfermedad de la piel, una erupción cutánea crónica en zonas localizadas como codos, rodillas, espalda y glúteos. La mala absorción de los nutrientes pueden derivar también en otras enfermedades como la anemia, el colon irritable, retraso en el crecimiento de niños, artritis, cefaleas, osteoporosis o epilepsia.

Aunque en los últimos años se han elevado muy significativamente el número de diagnósticos, aún se estima que casi tres de cada diez personas que lo padecen están aún sin diagnosticar. Un factor determinante en esto es que existen diferentes tipos de enfermedad celiaca según la forma de manifestación, sintomatología o incluso asintomatología:

Sintomática: los pacientes presentan diversos síntomas y la serología, histología y test genéticos son compatibles con la EC.

Subclínica: las pruebas son positivas pero no se presentan síntomas.

Latente: en este caso, los pacientes aun consumiendo gluten no presentan síntomas y la mucosa intestinal es normal, existiendo dos tipos: el llamado tipo A, cuyos pacientes fueron diagnosticado en edad infantil y se recuperaron por completo tras una dieta sin gluten, manteniéndose en estado subclínico con dieta normal; y el tipo B, pacientes con un estudio previo donde se comprobó que la mucosa era normal pero posteriormente evoluciona la enfermedad.

Una vez confirmada la intolerancia mediante pruebas clínicas, el médico prescribirá las recomendaciones para llevar una dieta sin gluten. Algunos consejos esenciales para la dieta del celiaco son:

1- Una dieta libre de gluten implica la exclusión de todos los cereales que contengan esta proteína y sus productos derivados además de sus variedades como triticale, espelta, escanda o kamut, por citar algunos.

2- Leer siempre el etiquetado de productos elaborados y envasados, aunque la ley sea obligatoria para la información es preciso asegurarse ya que pueden contener ingredientes como almidones modificados (E-1404, E-1410, E-1412, E-1413, E-1414, E-1420, E-1422, E1440, E-1442, E-1450), amiláceos, féculas, sémolas, proteínas, malta, extracto de malta, levadura, etc. La lista de alimentos sin gluten se actualiza continuamente en la web de FACE (Federación de Asociaciones de Celiacos de España) puedes mantenerte actualizado visitando su sitio web http://www.celiacos.org

3- En caso de tener dudas sobre si un producto contiene o no contiene gluten, no debe ser consumido, para evitar la posibilidad de daños y lesiones intestinales.

4- Informarse exhaustivamente en el caso de comedores escolares, restaurantes, bares, hoteles y, en general, en el sector de la hostelería. Consultar los ingredientes y las formas de elaboración, ya que no sólo son importantes los ingredientes sino que la presencia de algunas trazas en la manipulación o elaboración de los platos puede provocar la contaminación de gluten.

En la actualidad la sociedad está muy concienciada y las grandes cadenas de alimentación y algunas pequeñas marcas del sector agroindustrial han hecho que sea algo más asequible la cesta de la compra de un celiaco. FACE por su parte, otorga su marca de garantía a los productos que superan sus controles, el símbolo reconoce a nivel internacional que el producto está libre de gluten.

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